El único servicio de audioguías narrado por personas ciegas
OÍDA lleva voces de narradores con discapacidad visual a los museos — personas que describen el arte con una sensibilidad que ningún locutor de doblaje puede replicar. Escaneas un QR. Escuchas. El narrador cobra.
Los museos invierten en costosas aplicaciones nativas que requieren mantenimiento constante, equipos técnicos propios y actualizaciones periódicas — todo para llegar a una fracción de sus visitantes.
Las audioguías actuales son costosas de producir, más costosas de actualizar, y no involucran a la población a la que supuestamente sirven. El museo paga, la persona con discapacidad visual no aparece por ningún lado.
Las personas con discapacidad visual tienen un potencial narrativo extraordinario y pocas plataformas que lo reconozcan y remuneren.
OÍDA es la única plataforma de audioguías narradas por personas con discapacidad visual. No es una característica de accesibilidad — es el modelo completo.
Clonamos la voz del narrador con IA ética para que el catálogo crezca sin sesiones de regrabación. El museo actualiza texto, la voz del narrador lo sintetiza.
El museo paga una suscripción. El narrador cobra automáticamente cada mes. Su nombre aparece en cada obra que describe.
Cada obra tiene un código. Lo lees con la cámara de tu teléfono — sin descargar nada, sin registros, en dos segundos.
Una web app ligera carga directamente en tu navegador. El audio empieza. Escuchas la descripción de la obra narrada por una persona real.
Ves quién te habla: nombre, ciudad, una frase suya. El arte adquiere una dimensión humana adicional.
Desde la misma pantalla puedes ir a la siguiente pieza o volver al mapa de la sala.
Subes tu catálogo: título de obra, descripción en texto, sala, exposición. Sin límite de piezas en el plan estándar.
Elegimos con el museo qué narrador(es) representan la colección. Coordinamos la sesión de grabación inicial.
Con la voz clonada éticamente, producimos los archivos de audio para todo el catálogo sin re-sesiones.
Nos encargamos de la impresión y la instalación física de los códigos junto a cada obra. El museo no toca nada — solo abre las puertas.
Las personas con discapacidad visual desarrollan formas de describir el mundo que ningún texto de museo puede replicar. Escuchan los silencios en la composición. Notan la tensión en la postura de una figura. Su voz no es compensación — es aportación única.
En OÍDA, cada narrador recibe crédito visible en cada obra que describe y un porcentaje directo de los ingresos del museo.
Periodista cultural y narradora con baja visión desde los 18 años. Su forma de describir el muralismo mexicano convierte cada obra en un documento sonoro.
32 obras activasEx locutor de radio con ceguera total desde hace una década. Especializado en arte contemporáneo y arquitectura. Su cadencia es inconfundible.
18 obras activasEscritora y cuentacuentos. Perdió la vista a los 7 años. Sus narraciones de escultura fusionan tacto imaginado y lenguaje poético.
24 obras activasSi tienes discapacidad visual y una voz que el arte merece, queremos conocerte.
No hay app que mantener, no hay SDKs que actualizar. Es una URL. El museo gestiona su contenido desde un panel web.
Muchos museos públicos tienen obligación legal de ofrecer alternativas accesibles. OÍDA lo cubre en su totalidad.
Nos encargamos de imprimir los QR con diseño alineado al museo e instalarlos físicamente junto a cada obra. Cero fricción operativa.
El museo sabe cuáles obras generan más escuchas, cuánto tiempo pasan los visitantes en cada sala, qué piezas son ignoradas.
Activa OÍDA en tu museo en menos de una semana. Sin contratos largos. Piloto gratuito.
Solicitar piloto gratuito →Te mandamos la demo lista en 24 horas. Sin llamadas de venta, sin CRM, sin complicaciones.
Ver la app en acción →La meta de OÍDA es estandarizar la capa auditiva en los museos de habla hispana. No se trata de escalar un unicornio. Se trata de cambiar una norma cultural.
Por eso el modelo es transparente, sostenible y con el narrador en el centro.
Tarifa plana según tamaño del catálogo. Sin costos por visitante ni por escucha. Predecible para el museo.
Entre más museos cubre un narrador, mayor es su porcentaje. Ambos crecen juntos: con 1–2 museos recibe el 35%, con 3–5 el 40%, con 6 o más el 45%. Sin intermediarios.
El narrador firma un contrato de licencia de voz. Recibe compensación cada vez que se genera nuevo audio con su modelo de voz clonada.
Los museos públicos sin recursos pueden usar OÍDA de forma gratuita si el narrador acepta términos de voluntariado reconocido.
Dos tipos de contenido, dos tipos de cobro. La colección permanente va en suscripción mensual. Las exposiciones temporales en un pago único por evento. Así el museo siempre sabe exactamente qué paga y por qué.
Las exposiciones temporales tienen un inicio y un fin. No tiene sentido cobrarlas mensualmente. Por eso los paquetes de exposición temporal son un pago único al inicio — el museo lo presupuesta como parte del costo de producción de la expo, no como gasto operativo.
Cuando la exposición cierra, el contenido se archiva. Si regresa en una próxima temporada, la reactivación es mínima porque los audios ya existen.
¿La exposición regresa en otra temporada? La reactivación cuesta solo $80 USD — porque los audios ya están producidos y archivados. Solo actualizamos fechas y volvemos a activar los QR.
Sin instalar nada. El visitante ya tiene todo lo que necesita en el bolsillo.
Cámara apunta al QR junto a la obra
El navegador abre la web app al instante
El audio comienza con un toque
Explora las otras obras de la sala
Estamos en etapa piloto. Buscamos museos y narradores con quienes construir el estándar. Sin costo durante el piloto.
Vivo con parálisis cerebral desde que nací. Soy Coordinador de la Secretaría de Igualdad e Inclusión en Nuevo León, autor de un libro sobre discapacidad y creador de una comunidad de más de 20,000 personas en redes sociales.
Un día fui a un museo y no había una sola audioguía para personas con discapacidad visual. No lo tomé como queja — lo tomé como tarea. OÍDA nació de ahí.
No lo construí a pesar de mi discapacidad. Lo construí exactamente por todo lo que ella me enseñó.